A falta de un artículo entrego cuatro. Disculpen la brevedad de los mismos.
1. Recordando a un soñador sin remedio…. Así era el. Un soñador empedernido. Aquel que siempre miró a su destino Con una sonrisa en los labios. ¿Había motivos para aquello? ¡Claro que no! Pero…. ¿Realmente importa? Siempre recordó su pasado con alegría Con aquella irresponsable sabiduría suya de intuir que siempre llegamos al punto del que nos fuimos Y que cada cosa que nos pasa nos convierte en quienes somos. Para el su futuro siempre fue incierto Pero eso siempre fue bueno Siempre le encantaron las sorpresas. Hoy le veo de vez en cuando y pienso ¿Será que ve algo que no veo? ¿Sabrá algo que no sepa? Tal vez el asunto no sea que ve Sino cómo. No se si pueda vivir así mi vida Pero le envidio. 2. Hace unos días llovió. Llovió a cántaros. Estaba en un centro comercial con una amiga y cuando volteé a ver por la ventana, ahí estaba. Aquel increíble aguacero que no dejaba entrar ni salir a nadie. Y entonces pensé en ella. A ella le encanta la lluvia. Por asuntos que no se ni como fueron, recordé que le dije alguna vez que mi helado favorito era el de pistacho. Ella mencionó no haberlo probado nunca. Recordé haberle dicho que algún día le invitaría uno. No se cuando llegue el mentado día, solo pienso en que quiero que llegue pronto. Compré mi helado y mientras llovía me lo comí, mirando a la ventana, viendo la lluvia caer mientras pensaba en ella. Al día siguiente, mientras me disponía a sacarme la pereza de encima y a bañarme, ocurrió otra de esas cosas que no me esperaba. Me encontré cara a cara con su cepillo de dientes. Me tomó un rato recuperarme de la sorpresa inicial. Mientras lo hice, tomé mi cepillo, le puse crema dental y me lavé los dientes. La extraño. Y dejemos esto claro. Cuando digo que la extraño no hablo de esas canciones que pasan por la radio del tipo “Mi amor-te extraño-no puedo vivir-sin ti-estoy hecho una mierda-llorando culo”. No. Hago referencia al hecho que pienso en ella constantemente. Cosas como que estará haciendo, si de vez en cuando piensa en mí, si querrá llamarme por teléfono o si sus ocupaciones diarias no le dan tiempo para eso. Ya sus desapariciones y sus ausencias no me afectan como antes.Ya no hay lágrimas ni vastos despliegues teatrales ni reclamos ni quejidos, ni siquiera autoreproches ni laceraciones mentales ni juramentos de fortaleza y resignación que se irán por el inodoro la próxima vez que la vea, no. Sólo me pregunto si estará bien, si no tiene algún problema….y entonces me llegan de nuevo aquellas palabras que dijo alguna vez… “Si no tienes forma alguna de ayudarme o de mostrarme una solución, ¿que sentido tiene contarte mis problemas?” Cuando fui a vestirme, encontré su bata de dormir entre mi ropa. La tomé en mis manos, la acaricié suavemente, pensé otra vez (a que no adivinan en quien estaba pensando), la puse donde estaba y me vestí. Una ultima mirada a mi cama antes de salir. Se ve tan grande sin ella. Se ve inmensa. Gigantesca. Colosal. Pantagruélica. Lo mismo el apartamento. Igual pasa con las calles. Ella….ella es un soplo de vida, una bocanada de aire fresco, lluvia en un día caluroso, un crucigrama una tarde de domingo, el más hermoso amanecer que haya visto en mi vida. La contradicción más hermosa que Dios haya puesto en mi camino. Y la extraño. 3. Paso a paso construimos nuestras vidas A veces sin darnos cuenta. A veces cuentan más los pasos que no dimos. 4. A veces no deja de resultarme curioso el hecho de serme mucho mas fácil escribir que hablar, que articular verbalmente lo que siento, lo que me pasa, lo que quisiera decir. El problema con eso es que lo escrito, escrito está.
